La importancia del recipiente
Anoche, preparamos una ensalada con la deliciosa lechuga que
un amigo nos había obsequiado por invitarle a comer en casa. Decidimos
ponerle unos tomates a los que llaman RAF, y que por desgracia, son los únicos que tiene la característica de saber a tomate. Le añadimos también un queso cheddar y otro llamado red leicester.
Suena pijo, pero se pueden encontrar en casi cualquier supermercado a
un precio bastante razonable. La regamos con un suave vinagre de
manzana, sal y, por supuesto, aceite de oliva virgen extra.
Todo
parecía perfectamente conjuntado, pero fallamos en una cosa. Utilizamos
un recipiente demasiado profundo, el queso y el tomate se nos fueron al
fondo y al final degustamos dos ensaladas, una de lechuga y otra de
tomate con quesos que, aunque tampoco estaban mal, no resultó el plato
que queríamos preparar. De ahí la importancia del recipiente. En una
fuente plana lo habríamos pinchado todo a la vez.
